Nuevas mañanas, días enteros.
Sorpresas, disgustos.
Las ganas de comerme el mundo.
Esa manía tuya de pertenecer a mis gustos.
Dolor, sufrimiento.
Llamarte nómada para no sentirte tan culpable de arrancar la página de mi cuento.
Duermo.
Soñar que te tengo no es tan frío en invierno.
Manías, carreteras, noches en vela.
Líneas discontinuas que nos separan como barreras.
Cuchillo en mano y una cita callejera.
Morir y verte duele menos que una puñalada trapera a ciegas.
Días, meses, años.
Sigues en mi cuarto.
Amistad, amor, lo que sea que tuvimos.
No sé cómo me siento por haberlo perdido.
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