Nuevas mañanas, días enteros.
Sorpresas, disgustos.
Las ganas de comerme el mundo.
Esa manía tuya de pertenecer a mis gustos.
Dolor, sufrimiento.
Llamarte nómada para no sentirte tan culpable de arrancar la página de mi cuento.
Duermo.
Soñar que te tengo no es tan frío en invierno.
Manías, carreteras, noches en vela.
Líneas discontinuas que nos separan como barreras.
Cuchillo en mano y una cita callejera.
Morir y verte duele menos que una puñalada trapera a ciegas.
Días, meses, años.
Sigues en mi cuarto.
Amistad, amor, lo que sea que tuvimos.
No sé cómo me siento por haberlo perdido.
domingo, 31 de enero de 2016
viernes, 1 de enero de 2016
Niña valiente, saca una sonrisa
Tantas veces se ha mirado al espejo
y ha querido partir su reflejo
para asustar a sus mil demonios.
Tantas veces ha llorado en silencio,
buscando el por qué
de un amor tan cruel
que le dio a alguien que ni siquiera la quería.
Tantas veces ha buscado
consuelo en sus propios brazos
porque no tenía a nadie que la abrazara.
Día y noche se pasó pensando
qué hizo tan mal para haberlo alejado.
Su reflejo se fue distorsionando;
su felicidad se fue en el tornado.
Los huesos salieron a dejar un mensaje en claro.
Gritaba en silencio.
Se mordía la lengua conteniendo el aliento.
Se movía sin hacer movimientos.
Esa chica que antes derrochaba huracanes con sus besos,
ahora lloraba por un capullo que le quitó sus deseos.
Mi niña valiente,
mi ángel de la guarda,
no maltrates el cuadro.
¿Qué debo hacer para que empieces a apreciar el arte que es tu retrato?
¿Qué debo hacer para que abras las alas,
emprendas el vuelo
y dejes atrás todos tus complejos?
¿Qué tengo que hacer para que te veas con los ojos que yo te veo?
Cariño,
no sé si te das cuenta
de
que
eres
perfecta.
Que aquello que él no supo ver,
deja sin aire al mismísimo oxígeno.
Que debes seguir siendo valiente,
mirar al cielo
y dar la espalda al miedo.
Que no se te olvide.
Que no se te olvide que eres fuerte,
valiente
y
que
puedes
con cada capullo que se te enfrente.
Que no se te olvide mostrarle cuán feliz puedes verte...
Sin verle.
y ha querido partir su reflejo
para asustar a sus mil demonios.
Tantas veces ha llorado en silencio,
buscando el por qué
de un amor tan cruel
que le dio a alguien que ni siquiera la quería.
Tantas veces ha buscado
consuelo en sus propios brazos
porque no tenía a nadie que la abrazara.
Día y noche se pasó pensando
qué hizo tan mal para haberlo alejado.
Su reflejo se fue distorsionando;
su felicidad se fue en el tornado.
Los huesos salieron a dejar un mensaje en claro.
Gritaba en silencio.
Se mordía la lengua conteniendo el aliento.
Se movía sin hacer movimientos.
Esa chica que antes derrochaba huracanes con sus besos,
ahora lloraba por un capullo que le quitó sus deseos.
Mi niña valiente,
mi ángel de la guarda,
no maltrates el cuadro.
¿Qué debo hacer para que empieces a apreciar el arte que es tu retrato?
¿Qué debo hacer para que abras las alas,
emprendas el vuelo
y dejes atrás todos tus complejos?
¿Qué tengo que hacer para que te veas con los ojos que yo te veo?
Cariño,
no sé si te das cuenta
de
que
eres
perfecta.
Que aquello que él no supo ver,
deja sin aire al mismísimo oxígeno.
Que debes seguir siendo valiente,
mirar al cielo
y dar la espalda al miedo.
Que no se te olvide.
Que no se te olvide que eres fuerte,
valiente
y
que
puedes
con cada capullo que se te enfrente.
Que no se te olvide mostrarle cuán feliz puedes verte...
Sin verle.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)